Prueba CarManía – Mini Countryman S

Una propuesta dual para quién busca gran manejo y aventura

Hoy hablar de Mini, es más que hablar de autos con un manejo tipo Go-Kart, es hablar de una marca que evolucionó y se germanizó por completo. Hoy Mini, es más BMW que nunca. Se nota en la calidad de los acabados, en la precisión de los detalles y en esa intención obsesiva por entregar un manejo sin igual, difícilmente descriptible.

En el exterior, no vemos nada “Mini”, es un auto crecido, vitaminado, pero muy interesante. Se nota deportivo y agresivo pero con dotes para andar caminos complicados. Se nota el ADN de la marca y mucho su influencia inglesa queda como sello distintivo para dar paso a este nuevo modelo concebido por las necesidades del mercado. Es decir, Countryman nace de la necesidad de los clientes Mini por tener algo lo más cercano a un Mini Cooper pero que lleve fácilmente a 5 pasajeros sin pegar en topes, terracerías, etc. Es raro ver cuatro puertas en un Mini, pero sin duda es un auto que luce una gran estampa y que hace ver que esos pocos centímetros de más, pueden hacer una gran diferencia. En su equipamiento exterior, como era de esperarse, luces LED en calaveras y faros, portón eléctrico, rines de 18”, detalles de franjas y doble color de carrocería, como es costumbre en Mini.

En el interior, es donde, mi frase de “…es más BMW que nunca” cobra más sentido aún. La calidad de materiales, los detalles de las costuras, el display virtual, calidad de audio, etc. Hacen del interior del Countryman un lugar muy sensorial y cómodo. Las luces LED que pueden cambiar de color, la gran pantalla central con el juego de luces, su nuevo Visual Boost de 6.5”, hacen de la atmósfera interior, un gran lugar para poder salir a carretera o incluso vivir en el trafico.

En cuestiones de seguridad tenemos un complejo sistema y los aditamentos necesarios, para saber que estamos en un auto premium, donde no nos hará falta nada. Seis bolsas de aire, control dinámico de estabilidad, frenos y tracción, asistente de estacionamiento, teleservice, control crucero con función de frenado, etc.

El manejo, de verdad que no deja nada al azar. Su aceleración es contundente y su manejo, aunque no es tan duro como las versiones Mini Cooper, es cómodo pero demuestra que si se le tiene que exigir, no tendrá queja alguna y cumplirá cabalmente. Gracias a su motor de 4 cilindros y 2.0 litros de desplazamiento, que entrega 192 HP @ 5,000 – 6,000 RPM y 280-300 Nm de torque @ 1,250 – 4,600 RPM, Twin Power Turbo. La verdad es que en su manejo demuestra por que siguen siendo divertidos, aunque ha cambiado su esencia y no parecieran ser como dicta la historia. Pero sin duda, Mini ha sabido cuidar su historia, con modelos “retro”, tecnología, seguridad y un amor a la marca sin igual. Todo aquel que ha tenido o manejado un Mini sabrán a lo que me refiero. Una gran opción de movilidad para ir con familia y poder salirse del camino y encontrar nuevas aventuras, sin restricciones. Creo que con modelos como este Mini logra diversificarse muy bien y encuentra un balance entre un producto deportivo y divertido y un off road.

Precio unidad probada: $ 549,900*
*Precio puede variar después de esta publicación.

Luis de Mendieta
Twitter: @luisdemen

 

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