La historia de una familia Porsche

Jürgen Kern se asoma a las nuevas puertas de Weissach. El edificio le resulta desconocido a este hombre de 67 años, pues han pasado varios años desde la última vez que visitó el EZW. «¡Hola, señor Kern! ¡Cuánto tiempo sin verle! ¿Cómo está?», son las cálidas palabras que salen de detrás de la ventana de cristal de la garita de seguridad de la planta. Con una leve sonrisa y un poco emocionado al ser reconocido, el que fuera empleado durante largo tiempo, ya jubilado, responde: «¡Bien, gracias!». 

Su hijo, Lars, pasa habitualmente por esa misma puerta para ir a trabajar. Es especialmente popular los lunes. «Todo el mundo quiere saber cómo salieron las cosas durante el fin de semana», dijo. No se trata de actividades de ocio, sino de éxitos en las carreras o, algunos días, de vueltas al circuito de Nürburgring. «Todo el mundo aquí es un apasionado de Porsche», dijo sonriendo este hombre de 33 años. 

A continuación, la conversación gira en torno a la cabaña de la Selva Negra, situada en el interior de las instalaciones, al oeste de la pista de pruebas. Kern padre e hijo nos hablaron de su lugar de trabajo. Empezaron diciendo algo que se puede resumir en una frase: «Weissach es sinónimo de innovación en todo el mundo del automóvil». Algo que no ha cambiado en los 50 años transcurridos desde los inicios de este centro de pruebas e ideas. 

Jürgen y Lars Kern en la pista de pruebas de Weissach.
Jürgen y Lars Kern en la pista de pruebas de Weissach.

Inicio de la trayectoria en Porsche en 1977 

En el verano de 1977, como joven ingeniero mecánico, Jürgen Kern solicitó un puesto de trabajo en Porsche. Un anuncio con la frase «pruebas todoterreno» despertó su interés. En una entrevista con un representante del departamento de Recursos Humanos, se enteró de que el puesto ya estaba cubierto. Sin embargo, le dijeron «ya encontraremos algo para usted». Les tomó la palabra y no quedó decepcionado. Dos meses después, en noviembre de 1977, empezó su carrera en Weissach. Su primera tarea fue más administrativa, en carreras de resistencia. Luego, en su etapa de control de calidad del Cayenne, comenzó a desplazarse por todo el mundo. «En aquella época trabajaban en Weissach unas 1000 personas, todos nos conocíamos y poníamos nuestro espíritu deportivo y nuestro corazón en cada tarea». Con 6700 empleados, esta cercanía probablemente ya no sea posible hoy en día. Lars Kern asintió. Y añadió rápidamente: «Pero el entusiasmo sigue ahí. Trabajar aquí tiene una magia muy especial». 

La familia Kern se instaló muy pronto en Wiernsheim, a solo ocho kilómetros de Weissach. Cuando el viento soplaba en la dirección adecuada, les llegaba el sonido de los motores. ¿Es lo que animó a Lars, el menor de los dos hijos, a desarrollar su pasión por las carreras? Si su padre llevaba a casa algún auto de otra marca que estaba siendo desarrollando allí, los chicos se sentían decepcionados. A veces le daban una lista de deseos para el siguiente vehículo de pruebas. Normalmente decían «911 Turbo». Mirando hacia atrás, el padre dice con una sonrisa: «De vez en cuando, cumplía sus deseos». 

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El desarrollo del primer Cayenne 

Jürgen Kern tiene debilidad por los autos grandes, por lo que no es de extrañar que se volcara en el desarrollo del primer Cayenne, hace ya dos décadas. Durante mucho tiempo no estuvo del todo satisfecho con sus capacidades todoterreno. Los ingenieros asumieron sus insistentes sugerencias para optimizar el software de gestión de la tracción, hasta el punto de que este deportivo marcó la pauta en su época. Tanto dentro como fuera de la carretera, como se apresuró a señalar Jürgen Kern. 

Mientras tanto, el joven Lars se dedicaba a correr carreras en consolas de videojuegos, pero le preocupaba no poder disfrutar de la experiencia de conducción ‘real’ al volante. «El karting, que es donde se iniciaron muchos pilotos, nunca estuvo en nuestra agenda». Sin embargo, en 2005, las carreras de eslalon en aparcamientos con un Opel Corsa le dejaron con ganas de más. Con el apoyo de su familia y de un patrocinador, Lars Kern corrió la Porsche Super Sports Cup. Rápidamente se dio cuenta de que el deporte del motor financiado de forma privada supone una gran pérdida de recursos. La familia Kern siguió siendo racional. 

Lars y Jürgen Kern en el Cayenne Turbo GT.
Lars y Jürgen Kern en el Cayenne Turbo GT.

Trabajo conjunto de padre e hijo 

En 2012, antes incluso de terminar sus estudios de ingeniería mecánica, Lars Kern empezó a trabajar como ingeniero de desarrollo en pruebas de resistencia y se trasladó muy cerca de su padre. Los dos Kern acabaron trabajando juntos durante unos años en el departamento de Desarrollo de Calidad Global del Vehículo (EGQ). Hace tiempo que Lars Kern se graduó a distancia de ingeniería. Ahora dice que «es un sueño tener un trabajo así». Además de su conocimiento técnico de los vehículos, cada ingeniero de desarrollo también se pone al volante y los prueba. Los dos profesionales se ven a sí mismos como ‘traductores’: transmiten a sus colegas las sensaciones de conducción. «Les decimos lo que el auto hace y lo que debería hacer», afirmó Lars Kern, algo con lo que Jürgen Kern no pudo sino estar de acuerdo: «Si yo me siento cómodo en el auto, los clientes también lo estarán». 

Ya sea en su papel de ingeniero de desarrollo o de piloto de carreras, Lars Kern está siempre al volante representando a Porsche. Su experiencia le ha valido para participar en carreras internacionales en los mejores equipos de resistencia de Porsche. Sus récords en Nürburgring atraen la atención mundial. Uno de los muchos ejemplos: en junio, completó una vuelta a la variante Nordschleife de 20 kilómetros y 832 metros con un 911 GT2 RS con el Kit Performance de Manthey y una potencia de 700 CV (515 kW) en tan solo 6:43,300 minutos, un nuevo récord de vuelta entre los deportivos de producción homologados para carretera. 

Lars Kern también se ha instalado en Wiernsheim, a apenas 500 metros de la casa de sus padres. Y hay otra razón por la que ambos se ven casi todos los días, a pesar de que Kern padre se retiró en 2019: con la hija de tres años y medio y el hijo de siete meses de Lars Kern, a menudo se le pide que cumpla con sus tareas de abuelo. Así que algunas cosas se equilibran en la vida familiar: si antes era Jürgen Kern el que solía viajar mucho, el testigo ha pasado ahora a su hijo. «Mi padre tiene ahora más tiempo para pasar con los nietos que yo», dijo Lars. Y a continuación, padre e hijo se suben al Cayenne Turbo GT gris para dar unas vueltas al circuito de pruebas. Después de todo, la pista se ha mantenido casi idéntica a lo largo de las décadas.

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