De nuevo ganador en Cataluña, Álex Márquez estuvo a 41 milésimas de que la victoria se le escapara frente a la KTM de Pedro Acosta. Si el piloto de Ducati Gresini pareció tenerlo bajo control desde la mitad de la carrera, el nº73 vio acercarse con gran fuerza al nº31, que evidentemente aún traía un poco de ritmo de reserva. Márquez reconoció después de la carrera sprint que quizá habría debido cuidar mejor su neumático delantero, que empezó a mostrar signos serios de debilidad al final. Sin embargo, como el resto del pelotón, eligió el neumático medio, el más duro de la gama que Michelin llevó a Barcelona.
« Intenté mantenerme enfocado en mí mismo y en mi ritmo. Tuve un poco de problemas con mi neumático delantero al final de la carrera; tal vez ataqué un poco demasiado al inicio. Por ello, tengo que mejorar en toda esta gestión para el Gran Premio. La victoria de hoy fue muy importante porque demuestra que he logrado recuperar el buen ritmo aquí en Barcelona; estoy muy feliz. »
Con un Gran Premio que, como siempre, será el doble de largo que la sprint, y en una pista de Barcelona particularmente exigente para los neumáticos, la gestión jugará un papel preponderante en la carrera de este domingo. A falta de su hermano Marc, lesionado, Álex Márquez representa las únicas esperanzas — o casi — para el pueblo catalán este fin de semana, que volvió a acudir en gran número para apoyar a los suyos.