La hazaña olvidada de Kingsford Smith, el primer piloto en cruzar el Pacífico

9 junio, 2026

Hace 98 años, el australiano Charles Kingsford Smith logró la primera travesía aérea del Pacífico, un logro espectacular que quedó eclipsado por Lindbergh.

El 9 de junio de 1928, Charles Kingsford Smith y su tripulación entraron en la historia al completar la primera travesía aérea del Pacífico. A bordo del trimotor Southern Cross, Smith, Charles Ulm, Harry Lyon y James Warner enlazaron Estados Unidos con Australia vía Hawái y Fiyi, tras un recorrido de casi 11 500 kilómetros que empujó los límites de la aviación naciente.

Sin embargo, casi un siglo después, el nombre de Kingsford Smith sigue siendo ampliamente desconocido fuera del mundo aeronáutico. En cambio, el de Charles Lindbergh se asocia de inmediato con la conquista de los cielos. Un año antes, en mayo de 1927, el estadounidense había conmocionado al mundo al realizar la primera travesía del Atlántico en solitario entre Nueva York y París. Su hazaña ocupó las portadas de todos los periódicos y convirtió a su autor en un héroe mundial.

La historia es traicionera

Kingsford Smith sufre primero un problema de calendario. Su vuelo llega solo trece meses después del de Lindbergh. En una época fascinada por los récords, la opinión pública ya había encontrado a su pionero. Sobre todo, la travesía del Pacífico parece menos simbólica a ojos de los contemporáneos. El Atlántico conecta Europa y América, los dos centros económicos, políticos y mediáticos de Occidente. El Pacífico, inmenso y vacío, parece más lejano, casi abstracto para los lectores de los periódicos europeos y estadounidenses.

La propia naturaleza de ambos logros también juega un papel. Lindbergh encarna la figura romántica del piloto solitario frente al océano, una imagen heroica que marca de forma duradera la imaginación. Por el contrario, el vuelo del Southern Cross es una aventura colectiva. Técnicamente más complejo, se apoya en las habilidades complementarias de una tripulación de cuatro hombres. Esta dimensión colaborativa, aunque indispensable para el éxito de la empresa, se presta menos para la creación de un héroe único.

Sin embargo, la hazaña australiana es, al menos, tan sensacional. El trayecto es más largo, las infraestructuras aún más escasas y las posibilidades de rescate prácticamente inexistentes. Las tripulaciones deben afrontar distancias gigantescas sobre el océano, sin los medios de navegación que se volverían comunes unas décadas después.

Al abrir una vía aérea entre América del Norte y Australia, Kingsford Smith demuestra que el Pacífico ya no es una barrera infranqueable. Su logro nunca alcanzó la notoriedad del de Lindbergh, pero sigue siendo una de las mayores aventuras aeronáuticas de entre guerras y un hito mayor en la historia de la aviación.

Crédito de foto : Aeropuerto de Brisbane

Diego Ramírez

Periodista especializado en la actualidad automotriz, analizo las evoluciones del sector con un enfoque claro y estructurado, explicando tendencias y haciendo la información accesible sin perder rigor en CARMANÍA.