​Tesla, la firma que alguna vez lideró con holgura la revolución eléctrica en el sector automotriz, está atravesando un momento crítico. La decisión de Donald Trump y su ya clara postura en contra del impulso a los vehículos eléctricos (EVs) en Estados Unidos plantea un panorama complejo para la marca de Elon Musk.

Tesla enfrenta una serie de desafíos que han afectado su reputación y rendimiento en el mercado. Recientemente, la compañía emitió un recall de 46,096 unidades del Cybertruck en Estados Unidos debido a un defecto en un panel de acero inoxidable que podría desprenderse y representar un peligro en la carretera. Este recall afecta a vehículos fabricados entre noviembre de 2023 y febrero de 2025. ​

Además, Tesla ha experimentado una caída significativa en el valor de sus acciones, con una disminución del 53% desde su pico en diciembre de 2024. Este descenso se atribuye a varios factores, incluyendo una disminución en las ventas globales, aumento de la competencia en el mercado de vehículos eléctricos y preocupaciones sobre la calidad y fiabilidad de sus vehículos.

Los clientes han expresado quejas constantes sobre problemas de calidad y fiabilidad en los vehículos de Tesla. Informes indican que modelos como el Model S han presentado tasas de defectos superiores al promedio en inspecciones técnicas, lo que ha generado preocupaciones sobre la durabilidad y seguridad de los vehículos. ​

La demanda de vehículos Tesla también ha mostrado signos de debilitamiento. En mercados clave como Alemania, las ventas han caído un 76% en febrero de 2025 en comparación con el mismo mes del año anterior, lo que refleja una disminución en el interés de los consumidores.

Además, la compañía ha enfrentado críticas por la cancelación de proyectos de expansión de su red de puntos de carga en Estados Unidos, lo que podría afectar la conveniencia para los propietarios actuales y potenciales de vehículos eléctricos de la marca.​

Estos desafíos resaltan la necesidad de que Tesla aborde de manera proactiva los problemas de calidad, mejore la satisfacción del cliente y fortalezca su posición en un mercado de vehículos eléctricos cada vez más competitivo.​

¿Por qué debería preocuparse Tesla?

Tesla enfrenta un cóctel de problemas:

  • Caída del 53% en el valor de sus acciones desde su máximo en diciembre de 2024.
  • Ventas globales estancadas, con una caída del 76% solo en Alemania durante febrero de 2025.
  • Recalls masivos, como el de más de 46,000 Cybertrucks por defectos en el armado.
  • Fuerte competencia, especialmente de BYD y marcas chinas que ya superan a Tesla en ventas globales.
  • Desaceleración de la demanda en mercados clave como Estados Unidos y Europa.

En paralelo, Tesla ha comenzado a cerrar estaciones de carga en Estados Unidos, lo cual puede verse como un ajuste estratégico… o una señal de que la empresa anticipa un freno significativo en la adopción de EVs bajo una nueva administración republicana.

Un giro de mercado en puerta

Con Trump impulsando la industria petrolera y prometiendo acabar con las «imposiciones verdes», Tesla podría verse aislada en su propio país. A nivel financiero, si la política anti-EV toma forma, el crecimiento proyectado de Tesla podría verse recortado en más del 20% durante los próximos tres años, según estimaciones de RBC Capital Markets.

Además, la confianza del consumidor en la marca ha disminuido. El último reporte de JD Power ubicó a Tesla por debajo del promedio en fiabilidad y calidad de manufactura, algo que se ha reflejado en redes sociales y foros de usuarios con quejas cada vez más frecuentes.

¿Y Elon?

Mientras tanto, Elon Musk mantiene una postura ambigua. Aunque ha sido crítico con regulaciones climáticas estrictas, también ha cuestionado las decisiones de Trump. Sin embargo, su cercanía con la derecha política en EE.UU. podría terminar por alejar a sectores que antes veían a Tesla como sinónimo de innovación y sostenibilidad.

Por luisdemen