El nuevo Voyah Passion S simboliza la perspectiva de modelos chinos producidos directamente en fábricas europeas.
Hace apenas diez años, los fabricantes europeos miraban a las marcas chinas con una especie de condescendencia. Años después, esa postura se ha visto claramente envuelta en inquietud. ¡Hoy, el equilibrio de poder cambia a una velocidad vertiginosa! Y el último símbolo de este giro se llama Voyah.
Voyah, marca Premium del gigante Dongfeng Motor, ha revelado las primeras imágenes oficiales del Passion S, un impresionante SUV eléctrico de estilo espectacular y con una ficha técnica especialmente ambiciosa. Con sus 5,05 metros de longitud, una batalla de 3 metros y una silueta de SUV coupé musculoso, el Passion S apunta claramente al segmento premium eléctrico dominado por BMW y Mercedes-Benz. El modelo utiliza una arquitectura de 800V, incorpora un LiDAR de Huawei de última generación y desarrolla hasta 637 CV en su versión con tracción integral.
Las baterías LFP y las tecnologías embarcadas atestiguan, sobre todo, el ascenso espectacular de los constructores chinos en el campo del vehículo eléctrico de alta gama.
El modelo chino ha cambiado mucho
Durante mucho tiempo, las marcas chinas estuvieron relegadas a modelos de entrada; ahora muestran ambiciones globales con vehículos capaces de competir técnicamente con las referencias europeas y estadounidenses. Pero ¿por qué este Voyah Passion S merece nuestra atención?
Si el Passion S atrae hoy miradas, no es solo por su rendimiento o su diseño. Este SUV podría convertirse, sobre todo, en uno de los símbolos del nuevo acercamiento estratégico entre Dongfeng y Stellantis. Ambos grupos oficializaron en mayo 2026 la firma de un protocolo de acuerdo para crear una empresa conjunta europea dedicada, entre otros, a la distribución de los modelos Voyah en Europa. Pero el proyecto va mucho más allá.
Según varias fuentes de la industria, esta alianza podría abrir también la vía a la producción local de vehículos de Dongfeng en plantas europeas de Stellantis, especialmente en Francia. Una forma para el fabricante chino de acelerar su implantación en el Viejo Continente, al tiempo que evita los aranceles europeos dirigidos a los vehículos importados desde China.
Para Stellantis, el interés también es evidente: rentabilizar las plantas industriales europeas a veces subutilizadas y aprovechar el avance tecnológico chino en la movilidad eléctrica.
Así, el Voyah Passion S podría ser mucho más que un simple SUV eléctrico chino. Tal vez encarne el inicio de una nueva era industrial en la que vehículos concebidos en China serían ensamblados directamente en las plantas automotrices europeas.