Por si acaso aún guardabas la esperanza de que EA estuviera preparando una nueva entrega de Need for Speed, el directivo a cargo de Criterion Games, el equipo responsable de NFS Unbound, entre otros proyectos, ha aplastado ese sueño. Una mirada a Criterion en el 30.º aniversario del estudio británico, publicada por IGN, deja claro que el equipo está ahora completamente centrado en Battlefield.
La historia se debate sobre cómo reconocer destellos de la Criterion de antaño en lo que se ha convertido. Este es el grupo que nos dio Burnout y Black, y que entregó a la industria el motor RenderWare, una presencia prácticamente ubicua en su momento. Inyectó nueva vida a la saga Need for Speed con el reinicio Hot Pursuit de 2010. Esa historia ya no tiene cabida en sus muros hoy, según le dijo a IGN Rebecka Coutaz, vicepresidenta ejecutiva de EA y directora de Battlefield Studios, al sitio.
Voy a citar íntegramente el artículo aquí, porque es tan directo que para parafrasearlo enturbiaría el sentimiento:
Cuando pregunto si el alcance recientemente establecido por el desarrollador de Burnout y Need for Speed podría incluir proyectos distintos a Battlefield, Coutaz es clara: “Nos enfocamos exclusivamente en Battlefield.”
Aun cuando hablamos de las paredes de la empresa, vale la pena señalar que ahora el logo dice, “Criterion: Un estudio de Battlefield.”
Para llamar a esto una tragedia en una era ya de por sí terrible para el desarrollo de videojuegos sería quedarse corto. Los estudios se cierran uno tras otro, y los que logran permanecer en grandes sellos como EA solo pueden existir si trabajan para la gallina de los huevos de oro. Pero no es una gallina de los huevos de oro, porque a pesar de un lanzamiento bastante respetable, Battlefield 6 ha tenido dificultades para retener jugadores, gracias en gran parte a las decisiones controvertidas del editor respecto al soporte posterior al lanzamiento.
Así que nos encontramos en otra situación en la que la autonomía creativa de un desarrollador y el propio espíritu que le dio una identidad en primer lugar se han borrado en favor de una visión ejecutiva que acerca a los jugadores. No amé NFS Unbound; creí que la conducción era deficiente, que tenía una economía y un sistema de persecución opresivos, y que no lucía bien, mezclando personajes de estilo cel shading con adornos poco sofisticados en un mundo por lo demás realista. Pero no fue un fracaso total, y perder NFS hace que un género ya en decadencia se haga todavía más pequeño. Y si bien Forza Horizon continúa rompiendo tendencias y demuestra que los juegos de carreras pueden seguir siendo superventas, es casi el único que logra existir ahora (aparte de Mario Kart), por lo que expresiones alternativas de los arcade racers quedan al margen.
Ninguna de estas circunstancias sorprende viniendo de EA, por supuesto, la empresa que a principios de la década se llevó Codemasters por su licencia de F1 y luego cerró de forma tajante todo lo que el estudio hacía más allá de F1. Legados queridos en el universo de los juegos de carreras, desde Need for Speed, pasando por Colin McRae Dirt, Grid, Burnout—el que ha estado ausente durante más tiempo, de algún modo— serán descartados de forma voluntaria, ansiosa. Lo mejor que podemos esperar es que las personas que hicieron esos juegos encuentren nuevos hogares, dispuestos a invertir en lo que hacen tan bien y en lo que el medio está necesitando.
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