Probablemente ya hayas oído que los precios del diésel están por las nubes. Si conduces un auto de gasolina, quizá no te preocupe tanto. Pero la realidad es que el aumento de los precios del diésel contribuye de manera significativa a la inflación de prácticamente todos los bienes de consumo —desde electrónicos hasta alimentos, y sí, incluso los autos— porque la infraestructura de carga y transporte del país depende de ello.
Y en este momento, los camioneros están pagando una fortuna para llenar sus tanques. Un conductor de camión que se detuvo para cargar combustible en Fort Pierce, Florida, grabó un video en el que su bomba superaba la marca de 1,000 dólares antes de que su unidad terminara de llenarse. Son poco más de 155 galones a 6.49 dólares por galón. ¡Ay, qué dolor! Y si eso te parece increíble, mira esta otra cifra: con el precio promedio actual del diésel en California, esa misma carga costaría casi 1,300 dólares.
¿Escéptico de que alguien pueda llenar tanto combustible en una sola transacción? Bueno, probablemente ya estés familiarizado con las estaciones de gasolina al por menor. La mayoría de los surtidores orientados al público limitan la cantidad de combustible que se puede expender en una sola carga, tanto por razones de seguridad (evitar que una fuga desatendida se salga de control, por ejemplo) como para frenar el robo excesivo (al obligar al usuario a pagar y cerrar la transacción para continuar llenando). Los conductores comerciales pueden eludir esas salvaguardas; de lo contrario, serían sumamente incómodas para los operadores.
El camionero dice en el video que nunca había visto precios tan altos. Yo lo creo, pero esa “nueva normalidad” empezó a instalarse en todo el país a principios de este año. Y, dadas las condiciones actuales del mundo, no parece que vaya a desaparecer pronto. Peor aún, el gobierno no tiene muchos recursos para hacerle frente. La gasolina puede diluirse con alternativas disponibles (y por tanto asequibles) para ayudar a mitigar los aumentos de costos; el diésel no tiene una válvula de seguridad similar. Y para complicar aún más la situación, la Tierra gira rápidamente sobre su eje.
O, para usar una referencia pop un poco menos pasada de moda, el invierno se aproxima. El invierno significa que la calefacción se enciende, lo que aumenta la demanda de aceite combustible, que no es más que diésel con otro nombre. Menos del 5% de los hogares estadounidenses aún usan calefacción a base de petróleo, y la mayoría se encuentran en el noreste, pero el aumento de la demanda impactará los precios en todo el país. Abróchense los cinturones, amigas y amigos. Este camino no se suavizará.
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