Si buscas una forma de compartir tu amor por los autos con tus hijos, y el piso de cada habitación de tu casa ya es un campo minado de piezas de Lego y Hot Wheels sueltos, hay una nueva alternativa que también les enseñará cómo funcionan los coches.
Thames & Kosmos, una empresa especializada en juguetes educativos, tiene un kit de coche modelo con un motor funcional, transmisión, diferencial y suspensión. Aun mejor, el motor es un V8 y la caja de cambios es manual de cuatro velocidades. Por 39,95 dólares, el kit cuesta solo un poco más que un set de entrada de Lego Speed Champions o de kits tradicionales de plástico. Pero ninguno de esos dos puede mostrar realmente cómo funcionan los coches.
Con la clásica silueta de puro sobre ruedas de un coche de Grand Prix de época prebélica o de un roadster de Indy, el modelo tiene un pequeño motor V8 con cigüeñal y pistones que giran. El bloque es transparente para que puedas ver todo moviéndose, y los otros componentes tienen el mismo nivel de detalle. La transmisión tiene engranajes en miniatura, sincronizadores y ejes de entrada y salida, además de una palanca de cambios que funciona para subir o bajar de marcha. Un motor eléctrico (alimentado por dos pilas AAA) conectado al eje de entrada pone en movimiento todo.
Tal como en un coche real, la energía de rotación se transfiere a un diferencial. Una vez más, el funcionamiento básico se replica en miniatura, con una corona y un engranaje araña que reparte la potencia entre los ejes de transmisión izquierdo y derecho. La suspensión de doble triángulo con resortes helicoidales también se replica fielmente, y este coche de ruedas descubiertas facilita ver la suspensión en acción. El volante también puede montarse a la izquierda o a la derecha de la cabina.
Le kit se compose de 233 piezas et est livré avec un manuel de 40 pages qui fournit à la fois des instructions d’assemblage et des explications sur des concepts clés de l’ingéniería mecánica, selon le texte publicitaire en ligne. Il est recommandé pour les âgés de 10 ans et plus.
Los juguetes pueden mostrar a los niños que los autos pueden ser geniales, y los videojuegos pueden enseñarles que conducir puede ser divertido. Esto les ayudará a apreciar la ingeniería que hace posible toda esa genialidad y diversión, además de cultivar una pizca de paciencia al tener que ensamblar todas esas piezas diminutas de la forma correcta.