Porsche recupera oficialmente el récord de coches eléctricos de serie en el Nürburgring, arrebatándoselo a Xiaomi, con una Taycan Turbo GT equipada con el paquete Weissach y un kit Manthey desarrollado específicamente para el circuito alemán, logrando un crono de 6’55’’553 en la Nordschleife.
Porsche a officiellement repris le record du Nürburgring à Xiaomi avec une Taycan Turbo GT tellement extrême qu’il ne veut plus dire grand chose.
En términos técnicos, es difícil no quedarse impresionado. La Taycan Turbo GT utilizada para este récord cuenta con un arsenal aerodinámico muy desarrollado: inmenso alerón trasero, ajustes de chasis específicos, neumáticos optimizados y trabajo aerodinámico inspirado en la competición. El kit Manthey transforma prácticamente el sedán eléctrico en una máquina de pista homologada para la calle. Y ahí radica el problema, porque así vestido el pobre Taycan, magnífico en su versión civil, parece un feo ejercicio de tuning.
¿Realmente necesita Porsche esto?
Esta nueva batalla entre Porsche y Xiaomi ilustra también los límites de esta guerra de cronos eléctricos.
Durante varios años, los récords del Nürburgring se han convertido, sobre todo, en operaciones de marketing donde cada fabricante regresa con una versión aún más extrema de su modelo. Más carga aerodinámica, más potencia, más neumáticos semislick… y, sobre todo, costos cada vez mayores.

En el caso de este Taycan Turbo GT, estamos muy lejos de una configuración realmente representativa de la vida diaria de los automovilistas. Entre el paquete Weissach y el kit Manthey, el coche utilizado para batir el récord del Nürburgring parece más una vitrina tecnológica en modo criatura de Frankenstein que un sedán eléctrico.
Y, paradójicamente, los progresos más impresionantes en el mundo de los coches eléctricos tal vez ya no sean los realizados en la pista.
Hoy, lo que realmente cambia la vida de los conductores es la velocidad de recarga. Poder recuperar 300 kilómetros de autonomía en cuestión de minutos se vuelve mucho más tangible que un crono por debajo de los siete minutos en el Nürburgring.
En ese aspecto, Xiaomi impresiona enormemente con sus arquitecturas de 800 y 900 voltios capaces de alcanzar potencias de recarga muy altas. Por su parte, Porsche puede capitalizar un siglo de excelencia, de confort deportivo y de la riqueza de los habitáculos. Entonces, ¿para qué complicarse jugando en el terreno de Xiaomi?
Por supuesto, el Nürburgring sigue siendo, evidentemente, un formidable laboratorio tecnológico y una vitrina espectacular tanto para Porsche como para Xiaomi. Pero en 2026, la verdadera revolución eléctrica probablemente se juegue más en las estaciones de recarga que en las curvas de la Nordschleife.