Hay fines de semana en los que todo sale como se planea. Para Fermín Aldeguer, la cita en Balaton Park parece ser de esos. Tercero en las clasificaciones, el piloto Gresini Ducati comparte la primera fila con Marc Márquez y Pedro Acosta en un circuito conocido por ser difícil para adelantar, y mide a la perfección lo que ese resultado representa. «Es, por ahora, mi mejor fin de semana desde que inició la temporada. Me sentía realmente bien en la moto», comenta, sin restarle mérito a una actuación que contrasta con su inicio de temporada complicado, debido a una fractura de fémur izquierdo que lo dejó debilitado físicamente.
Con respecto a sus ambiciones para el Sprint y la carrera, el español prefiere la honestidad antes que la sobrepromesa: «No sé si estamos listos para pelear por la victoria, pero al menos para el top 5, o para subir al podio». Una meta realista, formulada sin falsa modestia, por un piloto que sabe que la posición de salida es determinante aquí. «Era eso lo importante hoy, estar en primera fila, o en segunda como máximo, porque es un circuito muy difícil para adelantar. Habrá que hacer un muy buen arranque y divertirse.»
El calor de Hungría había complicado las condiciones del viernes, pero el equipo supo reaccionar. «Creo que dimos un gran paso respecto a ayer. Las condiciones eran muy diferentes, pero nos adaptamos bien al nivel de los ajustes». Una señal esperanzadora para lo que viene: una Ducati GP25 –la máquina ganadora el año pasado– capaz de ajustarse rápidamente a las condiciones, con Fermín Aldeguer por fin plenamente en su elemento.