¿Qué está haciendo Ferrari con la Luce eléctrica?

27 mayo, 2026

Con La Luce, Ferrari entra en la era eléctrica asumiendo el riesgo de desdibujar todos los códigos que han construido su mito.

Cortemos cualquier sensacionalismo: Ferrari evidently no está jugando su supervivencia con La Luce. Ferrari sigue siendo uno de los fabricantes más rentables del mundo automotor, con márgenes dignos del lujo y una capacidad única para hacer pagar la exclusividad. Pero Maranello quizá está persiguiendo otra cosa: una parte de sus ingresos futuros y, sobre todo, su credibilidad en la era eléctrica.

Porque La Luce representa una apuesta colosal. No solo técnica, sino filosófica. Ferrari pide a su clientela aceptar que un Ferrari pueda volverse silencioso, pesado, familiar y ultra-conectado. El problema es que las prestaciones puras ya no bastan para justificar el precio de Ferrari. Con más de 1.000 caballos y un 0 a 100 km/h anunciado en 2,5 segundos, La Luce impresiona en papel. Pero estas cifras ya no hacen soñar como antes. Un Tesla Model X Plaid o un Xiaomi YU7 GT ya muestran aceleraciones comparables, e incluso superiores, por menos de 100 000 euros.

Ferrari, por supuesto, sostiene que la experiencia no se reduce a los cronos. La marca pone en valor el diseño firmado por Jony Ive, el padre del iPhone, los materiales, el ambiente interior, el trabajo sobre las vibraciones y hasta una firma sonora artificial destinada a preservar «la emoción Ferrari». Pero ¿acaso esta justificación sigue siendo suficiente cuando la tecnología eléctrica tiende justamente a uniformar las sensaciones? Tienes dos horas…

¿Un repelente para los fans de Ferrari?

Lo más sorprendente sigue siendo, sin duda, el estilo. Con su silueta de gran crossover fastback de cinco puertas, La Luce rompe bruscamente con los códigos históricos de Maranello. Una ruptura que podría espantar a parte de la clientela tradicional sin garantizar, al mismo tiempo, la adhesión de los jóvenes compradores adinerados, hoy más fascinados por la innovación tecnológica que por el prestigio automovilístico clásico.

Durante mucho tiempo, se creyó que una Ferrari seguiría siendo una Ferrari para siempre. No importa la época, la tecnología o las normas; Maranello parecía capaz de preservar esa cuota de emoción irracional que distingue a un deportivo italiano de una simple máquina de alto rendimiento. Pero con La Luce, la pregunta quizá se plantea por primera vez con una brutalidad real: ¿una Ferrari puede aún hacer vibrar sin un motor térmico? La electrificación de ciertos modelos ha resultado rentable porque aporta rendimiento sin traicionar el ADN térmico. Pero sin el rugido de un V8 ni la nobleza mecánica de un V12, ¿sobrevive realmente ese ADN Ferrari o se convierte en un simple ejercicio de diseño y marketing de lujo? Maranello apuesta a que sí, pero el mercado será el único juez.

Diego Ramírez

Periodista especializado en la actualidad automotriz, analizo las evoluciones del sector con un enfoque claro y estructurado, explicando tendencias y haciendo la información accesible sin perder rigor en CARMANÍA.