El fabricante chino BYD cubrirá los daños causados al utilizar su sistema de conducción asistida Urban NOA en China.
Con el anuncio de una cobertura integral de los daños causados durante el uso de su sistema de conducción asistida Urban NOA en China, BYD da un paso que podría marcar un punto de inflexión en la industria automotriz. Más que un avance tecnológico, esta decisión traduce un cambio profundo de paradigma: el fabricante chino ya no garantiza únicamente un vehículo como objeto mecánico, sino también las decisiones tomadas por su software.
Concretamente, los compradores de vehículos equipados con el sistema God’s Eye 5.0, así como los propietarios que realicen la actualización, se beneficiarán durante un año de una cobertura de las pérdidas económicas resultantes de un accidente en el que la responsabilidad legal esté en juego, mientras la función Urban NOA se utilice conforme a las reglas vigentes.
Hasta ahora, los fabricantes de automóviles garantizaban principalmente la fiabilidad de sus componentes: motor, batería, transmisión o electrónica embarcada. Con esta nueva oferta, BYD asume una parte del riesgo asociado al comportamiento de su sistema de asistencia a la conducción. La promesa ya no es sólo «nuestro coche funciona», sino «nuestra inteligencia artificial es lo suficientemente fiable como para que aceptemos asumir sus consecuencias financieras».
BYD quiere tranquilizar
Esta estrategia se inscribe en la continuidad del enfoque adoptado con la Blade Battery. Después de intentar tranquilizar a los clientes sobre la seguridad de las baterías durante la fase de electrificación, BYD busca ahora responder a las inquietudes generadas por el auge de las tecnologías de conducción automatizada.
La empresa justifica esta confianza por la magnitud de su flota conectada, con más de 3,15 millones de vehículos equipados con sistemas de asistencia a la conducción, y por los 200 millones de kilómetros recorridos diariamente que alimentan la mejora continua de sus algoritmos.
Mientras la mayoría de los fabricantes destacan el poder de cómputo de sus chips o el rendimiento de sus sensores, BYD opta por comunicar sobre la confianza y la responsabilidad. Una evolución que ilustra la transformación progresiva del automóvil en una plataforma de software, donde el valor se mide tanto por la calidad de los algoritmos como por la del vehículo mismo.