El acuerdo de paz anunciado entre Estados Unidos e Irán ha hecho caer los precios del petróleo. Una buena noticia, pero la caída del diésel en la gasolinera no será ni inmediata ni automática.
El anuncio de un marco de acuerdo entre Washington y Teherán provocó un verdadero alivio en los mercados de energía. A partir de este lunes, el barril Brent cayó casi un 5%, situándose alrededor de 83 dólares, su nivel más bajo en tres meses. El petróleo crudo estadounidense WTI incluso volvió a situarse por debajo de los 80 dólares. Los inversores anticipan, en particular, una reapertura progresiva del estrecho de Ormuz, vía marítima estratégica por la que transita alrededor del 20% del petróleo mundial.
A priori, esta distensión debería favorecer una caída de los precios de los combustibles, incluido el diésel. Sin embargo, la realidad es más compleja.
La lentitud desesperante
Primero, el precio mostrado en la bomba nunca reacciona instantáneamente ante las variaciones del crudo. Los distribuidores liquidan sus existencias compradas varias semanas antes y las refinerías operan con contratos ya negociados. Por lo general, hay que esperar entre una y tres semanas antes de que la evolución del petróleo se refleje plenamente en las estaciones de servicio.
Además, el diésel depende también del mercado del gasoil refinado, cuyos precios pueden evolucionar de forma diferente a los del crudo. Las tensiones logísticas observadas desde el inicio del conflicto en el Oriente Medio no han desaparecido por completo. Varios analistas recuerdan que un retorno a la normalidad del tráfico en el estrecho de Ormuz podría requerir aún varias semanas, e incluso meses, principalmente debido a las operaciones de aseguramiento y desminado.
Por último, los mercados siguen siendo prudentes. El acuerdo aún no está firmado oficialmente y persisten varias dudas. Expertos señalan, en particular, que otros actores regionales podrían perturbar todavía el proceso de paz.
Entonces, ¿bajará el diésel? Probablemente sí, a corto plazo. Pero los automovilistas no deben esperar un colapso de los precios. Si la distensión geopolítica se confirma en las próximas semanas, la caída podría limitarse a unos pocos centavos por litro. Una mejora bien recibida, pero lejos de volver a los precios observados antes de la crisis del estrecho de Ormuz.